Mudanza
A los “blog-reguitos” nos han dicho que hay que hacer la mudanza y, obedientes, aquí estamos. Abandonamos los Spaces que nos vieron nacer con la obligación de pensar en cómo ha de ser nuestro nuevo WordPress.
Toda mudanza provoca un cansancio inmediato pero pasajero, y otro que solo se percibe cuando hay que realizar una nueva. En esta mudanza actual, la desgana es grande, porque el nuevo hogar tiene demasiados rincones que dificultan ponerlo al gusto de uno, sobre todo cuando no se dispone del tiempo para hacerlo. Así que, probablemente, este lugar acabará siendo poco más que un pisito de divorciado sin recursos económicos, o sea, un pequeño consulado de IKEA. Vamos, con muy pocos adornos.
De entrada, tras una prueba insatisfactoria, en la que el formato de adaptación de la vivienda antigua a la nueva no ha sido de mi agrado, he optado por la opción de tirar todos los muebles a la basura, lo que se traduce en que he borrado la historia anterior. Tal vez eso haga que vuelva a escribir, o tal vez esta sea la primera y única cucharada con la que alimente a este nuevo ser con aspecto de “blog-engendro” posnuclear en el desolado páramo de WordPress.
Pero, por de pronto, como decía al principio, aquí estamos.